VÍAS DE COMUNICACIÓN

Las vías de comunicación aportan en gran magnitud a la integración física regional y al mismo tiempo a la expansión del comercio.

Desde su inicio, a comienzo de la década de los años sesenta, la Reunión de Ministros de Obras Públicas y Transportes de los países del Cono Sur (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay), consideró a la integración de las políticas de obras públicas y transportes como la contribución, en su campo, al desarrollo global de la región.

El intercambio comercial de personas y de culturas se posibilitaría en la medida en que se contara con la infraestructura de transporte indispensable. En este sentido la acción conjunta de los países para alcanzar la uniformización de las normas técnicas de diseño de infraestructura, la armonización de las normas operativas, la planificación de las interconexiones como una unidad orgánica, el intercambio de información general sobre el estado de sus redes entre otras metas, permitiría que la realización de proyectos y obras respondieran simultáneamente a las necesidades propias de cada país y también a las del desarrollo de la región.

En ese marco los países fueron avanzando hacia la definición de una red de transporte de interés multinacional que comprendiera las tres subredes correspondientes a la carretera, al ferrocarril y a las vías navegables e incluyera además las infraestructuras de las terminales portuarias y aéreas.

Las comunicaciones en Bolivia tienen peculiaridades propias de su accidentada topografía. La cordillera de los Andes constituye una barrera difícil de vencer para la comunicación entre oeste y este del país. Los alinea­mientos de ferrocarriles y carreteras son sinuosos en los que precipitaciones copiosas en la época lluviosa provocan a menudo derrumbes que bloquean temporal­mente las rutas. Y en los llanos orientales, los ríos y curiches constituyen serios problemas de comunica­ción. Fuera de estos obstáculos inherentes a los aspec­tos topográficos, la naturaleza rara vez ha colocado los recursos naturales donde más se necesitan, ocasionan­do con ello dificultades de abastecimiento de materias primas y de alimentos.

El sistema nacional de transporte está conformado por ferrocarriles, carreteras, transporte acuático, transporte aéreo y ductos.

De acuerdo al informe inicial del Estudio Integral del Transporte en Bolivia, se sabe que en el sistema de transportes, el primero que se desarrolló en Bolivia fue el ferroviario, que al presente juega un rol muy importante transportando la mayor parte de los volúmenes de importación y exportación del país. El transporte por carretera es el más desarrollado en Bolivia ya que moviliza la mayor cantidad de pasajeros y de carga. El transporte aéreo vincula zonas que no están conectadas por carreteras o ferrocarril, y presta valiosos servicios de transporte de pasajeros entre las principales ciudades del país. El transporte fluvial es el único medio disponible en la región nororiental, aunque los volúmenes transpor­tados son pequeños. Por el sistema de ductos se transporta todo el gas y petróleo que utiliza y exporta el país.